4º domingo del tiempo ordinario C 31 enero 2016 Jesús en la sinagoga de su pueblo: el desenlace

Homilía 4º domingo TO

Jesús en la sinagoga de su pueblo, el desenlace

 

Este domingo nos regala tres textos que nos colocan al borde del abismo, como a Jesús. Nos señalan límites que se nos antojan infranqueables y retos, como poco, sobrehumanos. ¿cuáles son nuestros límites ?

Voy a quedar mal si digo esto

Si se supiera mi verdad me quedaría sin trabajo

Mi familia jamás aceptará a mi novia

Por favor que nadie sepa que bebo

Si se enteran de que soy gay me echarán de casa…

Probablemente sea así pero si no aceptas quien eres, ¿como van a aceptarte los demás ?

Jeremías lleva dentro, desde antes de nacer, la semilla del riesgo, un esbozo de grito, una urgencia por el grito y salir corriendo.

¿Por qué ? ¿Por qué Jesús no se calla y, remacha el clavo recriminando duramente

a sus paisanos atónitos y tan cabreados que amenazan con despeñarlo, cuando todos había empezado por admirarlo ? Porque sobrepasa los límites, pisa donde se supone que no debía pisar. Viene con los pies llenos de barro a pisar nuestras lindas baldosas recién enceradas, nuestro piso coqueto y acomodado, estropea el confort y el ten con ten pactado con el día a día renqueante.¡el esfuerzo de toda una vida por mantener a raya lo que disgusta y crea conflicto, una expecie de pax romana de pega!

 

Pablo tiene la clave, él se ha jugado la vida por lo que proclama.

Esto tienen de común esta gente y tanta otra como conocemos, que se lo dejan, se lo dejaron todo por lo que creían, por quien amanban, por lo que de verdad importa. Que apostaron hasta la vida…fueron hasta los límites, palparon el borde del abismo, y hasta se cayeron en él. Ese día Jesús se libró pero solo era cuestión de tiempo que cayera. Probad a dar una lista de nombres, famosxs y de andar por casa, esas y esos « camino o revienta » que parecen locxs pero en el fondo nos interpelan y nos provocan ahí mismo, en en fondo de nuestro cómodo sillón favorito:

 

Oscar Romero, Pepe Chao, mi abuela, la separada del tercero con cuatro hijos y a punto de desahucio que pelea por salir adelante, la enfermera que dobla turnos para acabar con la lista de espera, Manuel Espiña en pie hasta el final en el altar, Gandhi y sus interminables huelgas de hambre, la señora del cuarto sin ascensor que tarda tanto en bajar a la compra pero baja y sube con su bolsa y su soledad a cuestas hasta que un día no pueda más, Nelson Mandela, Rosa Parks que no se levantó en aquel autobús que habría de llevarla de cabeza a la cárcel, las sufragistas (os recomiendo la película), las curas casando gays y transexuales entre otras proezas… seguid, vereis que la apuesta del amor sin límites, la pasión que quema dentro y no se apaga, no es tan inusual, no es para superhéroes y fuera de serie.

No, el amor es semilla invisible alojada en cada una de nuestras células, es la fuerza de la vida, regalo que NADIE NOS PUEDE QUITAR y fue repartido por igual.

Justino, un Padre de la Iglesia de los primeros tiempos del cristianismo, que os recomiendo, con una fe fresca y expresión llana, hablaba del Logos espermaticos (está en griego) el Espíritu esparcido por el suave aliento divino que llega a todas partes.

 

Te sientes « poca cosa », « la debilidad parece acabar conmigo », « con este mundo no se puede », « esto me supera », « apaga ese telediario, no podemos nada por esa pobre gente, mira en qué botes se suben », « esa guerra no hay quien le ponga fin », « ese niño jamás saldrá adelante con esa deficiencia » (seguid…) ¡Mentira. Escucha la voz que quema por dentro, deja crecer la llama, permite que arda sin coto, ya sé… te acercarás al abismo. Sé de qué estoy hablando. Lo sabemos. Pero merece la pena porque entonces, nada podrá contigo y te abrirás paso entre la gente, como Jesús. Llevando tu fuego y tu luz adonde haga falta.

Ya estoy viendo caras de incredulidad. No, no es lirismo ni demagogia, poner en riesgo la vida y el sustento no hace gracia, pero sí confieso que me ha sido fácil.

Todxs hemos estado o estamos enamoradxs alguna vez, ¿verdad que sí? pues desde ahí, desde las tripas y las fuerzas que multiplica la pasión esto se puede creer.

Hoy no hago concesiones a la gente racional que aconseja medida y concierto, prudencia y ser juiciosamente discreta. Hoy me sale correr, arriesgar y decir lo que me quema dentro. Aunque solo sea este domingo, perdonadme por favor, lo necesitaba. Y si me queda el vicio en adelante, qué regalo sería.

Por toda la gente que está necesitando aliento, demos testimonio de que cerca de los precipicios, rompiendo los límites, hay alguien abriendo caminos, desbrozando como sea para sembrar una diminuta semilla del amorquetodolopuede (Pablo de Tarso dixit). Si no te asomas, si te callas y no te mueves, nunca lo sabrás. MUÉVETE Y ARRIESGA, SAL Y CHILLA.

Amén

 

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