30 domingo TO – C ¡Despertemos!!

Esta viñeta de facebook dice: “no se olvide odiar a los refugiados (desplazados de las guerras huyendo hacia Europa) mientras celebra la vez en que una pareja de Oriente Medio buscaba desesperadamente un refugio”

 

Ya sé que no es Navidad pero toca irse preparando. Este año el Adviento se anticipa porque Están matando a Dios, a sus hijos, hijas, madres y abuelas y demás familia en las puertas de nuestros países.

De modo que el Evangelio de hoy, ya me sabe a despertar de anestesias, aunque sea a costa de sentir el sabor de la sangre en la boca.

EVANGELIO (Lc 18,9-14) Lectura del santo Evangelio según San Lucas. En aquel tiempo dijo Jesús esta parábola a unos que se tenían por justos y despreciaban a los demás: «Dos hombres fueron al templo a orar; uno era fariseo y el otro publicano. El fariseo, de pie, hacía en su interior esta oración: Dios mío, te doy gracias porque no soy como el resto de los hombres: ladrones, injustos, adúlteros, ni como ese publicano; yo ayuno dos veces por semana y pago los diezmos de todo lo que poseo. El publicano, por el contrario, se quedó a distancia y no se atrevía ni a levantar sus ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho y decía: Dios mío, ten compasión de mí, que soy un pecador. Os digo que éste volvió a su casa justificado, y el otro no. Porque el que se ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado»

Este texto tuvo que sonar muy extraño a oídos de los que representan las dos figuras: el fariseo y el publicano.

Con Jesús nada es lo que parece. Sobre todo si tenemos la conciencia en piloto automático y tragamos con todas las mentiras de los telediarios, radios diversas y prensa escrita o blogera de cierta tendencia.

Hoy salgo del Foro de Encrucillada http://www.encrucillada.gal/index.php?s=19&i=5 (si teneis un poco de paciencia y podeis entender gallego, pronto colgarán aquí las ponencias del evento, sin desperdicio). Básicamente, lo escuchado venía a poner patas arriba las conciencias de nuestra sociedad y sus queridos miembros, nosotros.

Sí, tú, yo, los otros que nos creemos con derecho a la indiferencia porque “¿qué podemos hacer?” “con el paro que hay aquí, solo falta que venga toda esa gente”.

Celebro que este evento y otros como este estén levantando los velos y dando información a las conciencias. Porque una conciencia informada ya no puede negarse a ejercer según la verdad el juicio sobre la justicia.

Escuché frases (cito de memoria) como “Existen ateos, gente que dice que no cree en Dios, no va a misa. Pero esa gente que va a misa, que desoye a sus hermanos dolientes y no le interesa la justicia y la paz, esa gente es la verdaderamente atea. Nuestra iglesias están llenas de ateos porque negamos a Dios más que la gente que dice no creer en Dios”.

De modo que si queremos contextualizar el evangelio, me remito a monseñor Agrelo y su lúcida conclusión: los ateos no son los de afuera.

Ser cristiano no es ir a misa, es amar al hermano… también de memoria recuerdo esta perla.

No voy a teorizar sobre un texto de evangelio que pretende ser un estruendoso aldabonazo despertador. La distancia que nos separa del hermano doliente es la que nos separa del Reino y de Dios. A mayor distancia, mayor muerte moral.

Y tampoco vale aducir que no podemos ahora irnos todos a Melilla, a desalambrar la valla, ni a la frontera de Turquía o Grecia. No, el hermano, la hermana apaleada, violada, machacada por el marido o esclavizada por el sistema en una fábrica que le da un sueldo de miseria, o la que ni eso tiene o está a punto de perderlo está en las esquinas de tu ciudad, en el dormitorio de tus abuelos, en el piso 5º de tu casa… alguien está solo, triste, sin saber cómo pagar el alquiler… eso es asunto mío, no solo de los políticos.

No deleguemos en esos parásitos nuestros lazos familiares conquistados en cierta cruz ¿se acuerdan o es que de verdad son ateos?.

Sí, tiene la culpa el sistema, también lo escuché. ¿Saben una cosa? yo creo que el sistema no existe, el sistema es un ectoplasma, un fantasma, el monstruo del armario que se alimenta de nuestros miedos, nuestras cobardías y nuestras comodidades de burgueses sobrealimentados.

 

Existen muchas maneras de acudir, pero solo una vale, la del amor. Y el amor tiene mucha imaginación, creatividad, es espontáneo y generoso. No espera. Es la mano que pone el plato en la mesa nada más ver entrar al forastero como hacían nuestras abuelas. Primera pregunta nada más entrar ¿has comido? Luego ya contaremos el resto. Donde comen 4 comen 5, 6, y los que hagan falta. Decía la profetisa de mi abuela “mi casa es pequeña pero en ella cabe toda la familia, toda la gente a la que amo, y más que vengan, así tengamos que dormir en el suelo”. Esa frase nunca se apagará en mí.

porque:

del libro del Eclesiástico.

El Señor es juez, y no hay ante él acepción de personas. No hará acepción de personas contra el pobre, pero escuchará la súplica del oprimido. No desdeña la súplica del huérfano ni la de la viuda si prodiga ante él sus quejas. El que sirve al Señor como él quiere es aceptado, y su súplica llega a las nubes. La súplica del humilde atraviesa las nubes; no descansa hasta llegar a Dios, y no se retira hasta que intervenga el altísimo, reconozca el derecho de los justos y les haga justicia.

Sobran los comentarios. Usemos ese órgano dormido, la CONCIENCIA, al despertar va a doler e incluso parecerá que no funciona… no se desanimen. Nos va la vida. Basta ya de dormir.

Amen

 

 

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